Leí el reportaje que hicieron sobre Eduardo en revista "El Sábado" en la edición del 17 de Octubre.
Devastador. Triste.
Es cierto que los mas fuertes en el exterior somos los más débiles en el interior... me llena de tristeza saber lo solo que estaba, lo errático de sus últimos días. A nosotros no nos pueden dejar solos.
Llevo 9 meses sin tratamiento, las pastillas están allí pero me digo a mi misma que no las necesito, que puedo, que no estoy sola, que mi familia y mis amigos están conmigo y me han apoyado todo este tiempo ¿cómo pudo ser que Eduardo estaba SOLO? A personas como nosotros no nos deben dejar solos.
Recuerdo cosas muy vagas, pero una con fuerte claridad: sentada con la respiración agitada en la terraza del último piso, fumando de manera impulsiva y llorando después de haber destrozado el departamento... pensaba ideas cruzadas, chocaban en mi cabeza, no quería más.. se me acercó mi ángel y solo dije una cosa: "intérname". 9 meses después soy otra, estoy bien y estable ¿porqué Eduardo no pudo decir esa palabra? A nosotros jamás deben dejarnos solos.
Pude ganarle a los demonios en mi cabeza, aún no me encuentran ahora que tengo el pelo de colores (no me van a encontrar, no me reconocen), los puedo esquivar... no me van a llevar ¿porqué se lo llevaron a él? Era la persona más fuerte que conocí, después de mi papá.
A nosotros no nos DEBEN dejar solos.
Eduardo, siempre te admiré, nunca pensé que eras un tipo raro o loco, enfrentabas la vida con una fortaleza impensada, eras capaz de decir lo que los demás callaban, nos enseñaste a puñetazos que podíamos ganar en lo que sea ("Monje, Faquir y Guerrero"), que no había que tener vergüenza de ser chileno. Podíamos ser la persona con la pega más miserable del mundo pero podríamos ser una joya solo haciendo bien nuestro trabajo. A veces me perdía en tus monólogos pero todo tenía sentido al final.
Pasaron 9 meses sin botar una sola lágrima, y mi primera lágrima del 2015 fue por ti, gran gurú. Me dolió, me dio rabia contigo, con tu familia, por dejarte solo ¡dejaron que te rindieras! ¡dejaron que ganarán tus demonios! ¡Eras tan grande que ni el cáncer te podía vencer!
Gracias por todo, gurú.
Han pasado 2 años desde que empecé a morir, he olvidado a muchas personas que se olvidaron de mí y conocí a nuevas, pero siempre con miedo a que me olviden... como los otros. Ese miedo es algo que no logro superar, "la gente siempre estará allí para hundirte" me dicen las voces. Volví a escuchar voces pero ahora despierta, me siguen ¡no es mi imaginación! Me llaman en la calle pero no los veo ¿donde están, que quieren? La vida que tengo ahora es lo que logré construir de mis ruinas pero ya no estoy tan segura si es lo que quiero... es un camino fangoso en que doy 100 pasos y avanzó 2, me siento muy sola en esta ruta, en la que no sé en quien confiar. Sigo con miedo.
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